Durante el mes de octubre vamos a dar a conocer los detalles del nuevo proyecto en el que llevamos trabajando muchos meses ya. Otoño, tiempo de ilusión.
Durante el mes de octubre vamos a dar a conocer los detalles del nuevo proyecto en el que llevamos trabajando muchos meses ya. Otoño, tiempo de ilusión.
Publicado el 30 de septiembre de 2009 a las 11:32 en Caja de recomendaciones | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Vuelta del verano y tiempo de nuevos propósitos. Y es que algunos nunca superaremos el síndrome del año escolar... Publicar este blog, desde noviembre de 2006, ha resultado ser una interesante experiencia de aprendizaje. Pese a ello, la dedicación brindada lleva meses lejos de ser la óptima. Ha llegado el momento de ponerle un punto y aparte a Novatore. El tiempo impone restricciones. Otros proyectos llaman a la puerta.
Publicado el 31 de agosto de 2009 a las 12:30 en Miscelánea | Enlace permanente | Comentarios (1) | TrackBack (0)
Ayer miércoles se produjo el esperado parto de un nuevo sistema de financiación autonómico. En un alarde de inusitada valentía, decidí leerme las setenta y seis paginitas del documento borrador que la ministra Salgado envió a los responsables de Hacienda de las distintas comunidades autónomas fechado el 12 de julio.
Mi sensación inicial fue de confusión. La complejidad del modelo, con múltiples fondos y mecanismos, hacía muy difícil llegar a conclusiones nítidas para poder evaluarlo. Tras una segunda lectura, ésta apoyada por una hoja de cálculo, ese sentimiento de confusión se transformó paulatinamente en uno de indignación.
Y es que el punto 4.2.3 del documento, titulado “Fondo de Suficiencia Global”, desnudaba con descaro al rey que tan ceremoniosamente habían estado paseando a hombros el PSC (formerly known as PSOE) y la Esquerra.
A continuación trascribo el párrafo infamante:
“El Fondo de Suficiencia Global de cada Comunidad Autónoma [que provee el Estado central] en el año base es la diferencia positiva o negativa, entre las necesidades globales de financiación de la Comunidad en el año base y la suma de su capacidad tributaria más la transferencia positiva o negativa del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales, en el mismo año”.
Más allá de la crítica sintáctica, la reacción a esta lectura pasa por cerciorarse de cómo se calculan esas “necesidades globales de financiación” de cada comunidad. La respuesta se encontraba antes, en 4.1:
“Las necesidades globales de financiación en el año base para cada Comunidad resultan de adicionar a las necesidades de financiación de cada comunidad en el año 2007, el importe que le corresponda en el reparto de los recursos adicionales que se integran en el nuevo sistema previstos en el apartado 3.1”.
Misterio resuelto. Nada de presupuestos con base cero ni absurdas modernidades por el estilo. Para plantear cómo financiar a las comunidades autónomas de nuestro país, la base elegida por el Gobierno es lo gastado de hecho en 2007 más una cantidad adicional X, que pese a los esfuerzos por travestirla de fórmula de reparto aséptica y neutral, no es más que el producto de contentar con más euros a quien podía permitirse el lujo de exigir ser contentado.
Y luego uno tiene que escuchar a la ministra de Economía y Hacienda alabando la magnánima solidaridad que derrocha el modelo. Un modelo en el que, disparatadamente, da igual las transferencias que con el 75% de la recaudación autonómica se hagan entre comunidades (o sea ciudadanos) con rentas mayores y otros con rentas menores. Recordemos: el Fondo de Suficiencia Global que cubre la Administración Central del Estado compensa a las comunidades que han tenido un saldo negativo del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales. Lo que verdaderamente importa es esa fijación de las “necesidades globales de financiación” que van a misa, y que han sido negociadas en un mercado persa de intereses electorales. Lo demás, mal que le pese a la señora Salgado, no son más que juegos florales para entretener al personal. Daría exactamente igual que no existiese ese Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales y que el Estado se comprometiese a que los recursos consignados ahora al Fondo de Suficiencia Global se empleasen directamente en igualar el gasto por unidad de necesidad (población ajustada por parámetros como la edad, vulnerabilidad y otros) para lograr niveles de cobertura uniformes en todo el país. ¿Por qué marear la perdiz entonces, más que para ‘blanquear’ un sistema enfrentado a verdaderos criterios de solidaridad en su componente interterritorial?
El remate final llega cuando el ministro Chaves nos dice que este es el modelo más justo conocido… ¡porque todas las autonomías reciben más dinero! ¿Se imaginan ustedes recibir esta explicación en clase de primaria? A mí me hace pensar en el chiste del pollo y las medias aritméticas. Si a uno de los comensales le cae el culo del volátil en el plato, según el ínclito vicepresidente último del gobierno ese famélico invitado está asistiendo al modelo más justo de todos los posibles, puesto que algo más que antes sí que tendrá. ¡Vaya tomadura de pelo!
Publicado el 16 de julio de 2009 a las 18:39 en Análisis de la actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Libertad Digital se hace eco de una información referida al premio Nobel estadounidense Paul Krugman. Según el diario online, Krugman recomendó al entonces presidente de la reserva federal americana, Alan Greenspan, la creación (sic) de una burbuja inmobiliaria que contribuyese decididamente a la salida de la crisis de 2001 y 2002, cuando la llamada “nueva economía digital” y las cotizaciones bursátiles de sus principales valores-emblema sufrieron un vertiginoso ataque de sobriedad.
La cita que sustenta la acusación se extrae de un artículo publicado por el economista en el New York Times el 2 de agosto de 2002: “Para combatir esta recesión, la Fed necesita contestar con mayor brusquedad; hace falta incrementar el gasto familiar para compensar la languideciente inversión empresarial. Y para hacerlo, Alan Greenspan tiene que crear una burbuja inmobiliaria para reemplazar la burbuja del Nasdaq”.
La polémica originada trae ecos del enfrentamiento doctrinal entre visiones ‘liberales’ y ‘socialdemócratas’ acerca de la crisis económica actual --sus orígenes, responsabilidades y las recetas más adecuadas para salir de ella--.
Las viejas tesis de Krugman, paladín de las posiciones dizque ‘progresistas’, casan muy mal con el relato que ha formulado la izquierda oficial. “Aquellos que han construido un modelo que nos ha traído esta crisis, un modelo neoliberal, cuyos platos rotos pagan hoy los trabajadores, proponen más de lo mismo y que los trabajadores tengan menos derechos" (Planetaria Pajín dixit). Al grano: modelo neoliberal = modelo especulativo-burbujil. Pues va a ser que no, que las cosas no son tan sencillas.
El bueno (o malo) de Krugman, mientras tanto, se esfuerza inútilmente en negar su supuesta inconsistencia por no renegar --ni antes ni ahora-- de las bondades burbujiles, pero, ¡ay!, no parece que algunos estén dispuestos a dejarse incordiar con matices que empañen esa bella consigna del neoliberalismo rapaz. No dejes que la verdad te estropee…. Ya saben como acaba, ¿no?
Publicado el 23 de junio de 2009 a las 16:18 en Angry young men | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Sorprendía leer ayer en las páginas de El País un artículo comentando un estudio reciente sobre la calidad de las universidades españolas.
Junto a una píldora de sobriedad (“Ninguna universidad española está entre las 100 mejores del mundo”) uno se encontraba con afirmaciones que contenían más bits de información. Por ejemplo, que sólo una privada se colaba entre las 25 mejores universidades del país.
Dejando al margen que la tabla ilustrativa desmentía la propia llamada de portada –-había dos universidades privadas entre las 25 con mayor puntuación--, lo más sorprendente, aunque aparentemente menos noticiable, era el abismo que separaba a la Universidad de Navarra, primera en el ranking, del resto del pelotón --índice 100 para la primera y 62,5 para la Universidad de Córdoba, segunda--. Cosas del foco de la periodista, supongo.
También llamaba la atención el titular: “La Universidad pública apuesta por la investigación; la privada, por la docencia”. De algún modo podría resultar esperable que la universidad privada dedicase menores recursos a la investigación. Al fin y al cabo, las matrículas que pagan los alumnos son una función del retorno docente personal y profesional esperado, no del ánimo a financiar costosos proyectos de investigación con muchas de las características de los bienes públicos --una vez obtenidos los beneficios es muy difícil excluir a nadie de su participación en ellos--. Lo que resultaba más complicado era aceptar el que una mayor inversión en I+D tuviese que acarrear un menoscabo de los estándares de docencia en el ámbito público. ¿Sería un asunto de prioridades de dirección?
Pero, conjeturas aparte, lo cierto es que el trabajo realizado por el Instituto de Análisis Industrial y Financiero (IAIF) de la Universidad Complutense de Madrid se colocaba bajo sospecha desde el mismo momento en que uno leía las variables elegidas.
Y es que, si la selección de variables que mostraba el periódico era verdaderamente representativa --“recursos humanos, medios informáticos, libros por alumno, tesis, patentes, proyectos de I+D…”, seis de las diez categorías listadas--, entonces sería obligado concluir que, al menos parcialmente, los investigadores estaban cogiendo el rábano por las hojas.
¿Acaso son los niveles de colocación y paro, salarios percibidos, proyección profesional, galardones internacionales obtenidos por los licenciados y doctores, o el prestigio y reconocimiento que acarrean las distintas titulaciones en el entorno laboral completamente irrelevantes? ¿Se puede hablar de calidad universitaria sin tener estos factores en cuenta?
Al final, uno volvía a la nota sobria del principio. ¿Será que no tenemos ninguna universidad entre las 100 mejores del mundo porque todavía no hemos comprendido cuáles son las variables relevantes en el entorno globalizado actual? Cualquier estudio de estas características que no mire preferencialmente hacia el exterior, fuera del estricto ámbito universitario, adolece de muy serias deficiencias.
Publicado el 26 de mayo de 2009 a las 12:00 en Iniciativas ¿meritorias? | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Cuando uno hace inventario de la oposición político-social-mediática al nacionalismo obligatorio en Cataluña tiende a incluir al diario La Razón en su lista.
Sin embargo, como explican brillantemente los hermanos Brafman en el libro “Sway” –-subtitulado “The irresistible pull of irrational behaviour” –-, eso puede deberse a alguno de los bien documentados errores de juicio tan habituales en nuestro razonar.
Los autores, Ori y Rom Brafman, diseccionan para el lector los distintos tipos de error más comunes. Así, atribuciones de valor, percepción selectiva, estado de ánimo, influencia en el objeto, confirmación de impresiones, etc. desfilan por las inteligentes páginas del libro.
Numerosos ejemplos ilustran el análisis de cada uno de los fenómenos. Pero es el último, la confirmación de impresiones, el que quería traer a colación al hablar de la cabecera barcelonesa. ¿Será que asociamos esa militancia de La Razón por cuenta de su origen –-fuera de la cartera del Grupo Planeta–- más que por la realidad actual de su cobertura periodística?
Hoy, por ejemplo, el diario abría con un titular perfectamente 'sánchez-camachista', o lo que es lo mismo, muy bien camuflado en el paisaje dominante. Rezaba así: "Cataluña exige concreción en la propuesta de financiación en la previa de San Jordi".
Algunas preguntas que surgen son, ¿se puede defender el no nacionalismo cuando uno toma prestados los pilares del rancio pensamiento ‘necionalista’, empezando por la gramática? ¿Quién es esa Cataluña fantasmagórica que exige, nada menos? ¿Acaso un muñeco de ventrílocuo del establo de Jose Luis Moreno?
¿Se refiere el periódico sólo al gobierno? ¿Al gobierno con el apoyo de toda o parte de la oposición? ¿A los poderes fácticos? ¿A otra cosa? ¿Se imaginan un titular en otro medio impreso glosando las exigencias de La Rioja, por ejemplo? En fin, ojalá hubiese un defensor del lector capaz de frenar esta dañina y dudosamente justificable sinécdoque territorial animista.
Publicado el 23 de abril de 2009 a las 19:12 en Angry young men | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Esta tarde entré en el cine con el ánimo de quien llega al tiempo de prórroga en un partido de fútbol. Las críticas y opiniones sondeadas antes de acudir a ver la última cinta de Pedro Almodóvar habían sido marcadamente dispares, a favor y en contra de la calidad y mérito artístico de la obra en cuestión. Tras más de dos horas delante de la pantalla, sin embargo, desde mi criterio personal no caben equidistancias. “Los abrazos rotos” figurará en la filmografía del manchego como un gran borrón. Uno de los más admirados directores que ha dado la historia del cine de nuestro país no debería permitirse patinazos como este. La elaboración de guión ha sido siempre una divisa inconfundible de Almodóvar. Su maestría en ese tercio ha venido complementando de un modo maravilloso su depuradísima técnica como director. Guiones magistrales y una dirección exigente con todo: desde la actuación hasta el más mínimo detalle estético. Esas has sido las herramientas de las que se ha valido nuestro doblemente-oscarizado compatriota para expresar con tanto éxito su peculiar mundo interior allá por donde ha ido. Pues bien, la receta naufraga en “Los abrazos rotos”. Y de qué modo. Lo hace empezando por el guión. Personajes cojos o directamente hemipléjicos --¿quién es Diego?--; (in)exploración de sentimientos pueril --¿qué siente Harry tras la confesión?--, sorpresas de abracadabra --¿el padre? Pedro no me jodas…-- e ignorancias sorprendentes --¿ni una hipótesis previa de si el ex habría estado detrás del accidente? ¿No haber visto nunca la cinta?--… Ni siquiera el gran nivel general de los actores puede suplir tantas carencias. Blanca Portillo sale verdaderamente trasquilada en la escenificación del pretendido clímax dramático. Actúa sin ninguna convicción entre dos estatuas que más que compañeros de reparto parecen seres abducidos por extraterrestres. La nota que domina en esa escena es la cómica –-pide un gin tonic sin tónica…-- tirando del manual más sieso de lugares comunes. Simpático, sí, el homenaje sui géneris a “Mujeres…”, pero aunque dé algo de apuro escribirlo, si alguien cree que con eso y algunos fulgores que salpimientan las dos horas y diez minutos se pueden salvar las graves carencias estructurales de la película, lo cierto es que ese alguien está muy equivocado. Sea Pedro Almodóvar o su porquero.
Publicado el 23 de marzo de 2009 a las 0:39 en Literatura y derivados | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
En un artículo publicado en las páginas de El País, y siguiendo el esquema clásico de “bien, pero…”, el profesor Antón Baamonde hacía una serie de interesantes aportaciones al debate político preelectoral en Galicia, centradas sobre todo en la actuación del actual gobierno.
Por el lado del elogio, el profesor afirmaba –sin ironía aparente– que: “el programa del bipartito, su objetivo casi único, es equipararnos a los gallegos a la renta media española […]”.
Lo que no acabo de comprender en la exégesis es cómo contribuye a ese loable fin la batería de medidas lingüísticas liberticidas que la Xunta, y en especial las consellerías del Bloque, han puesto en práctica durante esta legislatura. ¿Acaso surge Galicia Bilingüe de un profundo desacuerdo con los intentos políticos de equiparar nuestra renta per cápita al del resto de España? No ha llegado a mis ojos ningún sesudo informe que relacione el aumento del PIB a la proscripción del castellano. Será cortedad de miras.
Por el lado de la crítica, Baamonde propone el panorama financiero y de los medios de comunicación actual como muestra elocuente de un “fortalecimiento de las antiguas élites y el bloqueo de las emergentes” supuestamente en curso en el noroeste peninsular.
El profesor Baamonde escribe desde un cierto sentimiento de frustración que desprende el quehacer del gobierno bipartito PSdeG-BNG en estos últimos años. Hasta ahí todo normal. No son nada extraños los balances críticos con el desempeño de nuestros gobernantes, bien sea por defecto o bien por exceso –todo a ojos del opinador profesional de turno, claro–.
Lo que se tornaba de digestión más áspera era el contenido concreto de la crítica. ¿Acaso se debe esperar de cualquier gobierno el fomento de nuevas élites? ¿Por qué han de ser unas élites mejores que otras? ¿Mejores para quién? Lamentablemente el profesor no entraba en esos detalles. Si se puede pedir turno apúntenme. Yo también quiero ser parte de una élite emergente, cualquiera, y más si mi medrar puede ser financiado con el dinero de los esforzados contribuyentes. Prometo cabalgar a lomos de la noble causa victimista que sea.
Publicado el 19 de febrero de 2009 a las 13:38 en Análisis de la actualidad | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Y digo yo, ¿qué es más grave, que se espíen unos rivales políticos a otros haciendo bueno por torpes al difunto Richard Nixon; que un medio impreso se revuelque en el falaz cum hoc ergo propter hoc —juntamente con esto, luego a consecuencia de esto—; o que la buena gente empresarial haya perdido el más mínimo decoro ético en lo concerniente a la separación entre las esferas pública y privada?
Declaraba ayer a El Mundo el ex director de Innovación Tecnológica del PP, Álvaro de la Cruz, en relación con los presuntos favores políticos prestados a Serygur —empresa de la que es Consejero Delegado—, lo siguiente: “Luis Bárcenas —actual tesorero del PP— es amigo mío y me preguntó si podía ayudar a Serygur. Le dije que estábamos interesados en el contrato de la seguridad de la Ciudad de la Justicia y se ofreció a llamar al consejero Prada. Fue un acto de buena voluntad y por pura amistad.”
Sí, sí, “acto de buena voluntad”, es textual. Antaño, cuando un hombre de negocios (sic) se arrimaba al poderoso de turno, por lo menos solía tener el detalle de no ‘cantar’ cual niño de San Ildefonso, con idéntica naturalidad, cuando el tufillo del favoritismo llegaba a las páginas de los periódicos.
Ya lo saben ustedes. A partir de ahora, cuando necesiten algún favorcillo de la administración, recuérdenle a su interlocutor al otro lado que lo único que debe de guiar su conducta es su buena voluntad, no el respeto a la legalidad vigente en materia de transparencia, contratación pública o conflictos de interés. ¡E abraiante!, que diríamos los normalizados.
Publicado el 29 de enero de 2009 a las 11:29 en Angry young men | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
Acantilado edita algunas de las obras del escritor armenio-estadounidense William Saroyan, entre ellas “La comedia humana”.
Escrita en 1943, “La comedia humana” está ambientada en un pueblo de California durante la Segunda Guerra Mundial. Con guiños a la Ilíada y un estilo narrativo que a veces recuerda al de su coetáneo John Cheever, Saroyan narra los avatares de una familia humilde, de padre fallecido, con el hijo mayor en el frente. El segundo hijo de la familia, Homer, trabaja como mensajero en el telégrafo para ayudar a mantener a los suyos.
El eco autobiográfico resuena por toda la obra: familia descabezada, el mundo de los telegrafistas, inmigrantes armenios y su idiosincrasia… penurias, agradecimiento y principios.
Saroyan consigue concitar atención, delicadamente, sin excesos, para después pasar a capitalizarla hasta conmover al lector. En cuanto al tratamiento literario formal, su modo de ser, sus juicios y su punto de vista se hacen patentes de una manera muy poco sutil. El narrador está ahí, se le puede palpar y, esto es quizá lo más sobresaliente, es una persona que gusta; un hombre bueno o, quién sabe, incluso sabio.
Puede que esa característica sea la que explique el meollo de esta historia --enlace en la foto-- que, desde la distancia, semeja ser perfectamente verídica.
¿Vuelve la literatura de la Gran Depresión, la literatura surgida de las dificultades, de la incertidumbre que se lleva todo por delante? ¿Será esa una de las pocas noticias positivas de 2009? Viendo la evolución de la bolsa y la creciente impotencia gubernamental globalizada --también a esto se aplica el mantra del siglo XXI-- podría ser así. Ahora bien, ¿quién se atreve a desearlo?
Y es que La Aldea Global está exigiendo unos peajes ciertamente insólitos. Si en EEUU había hecho fortuna la frase de que cuando Boeing estornudaba toda la ciudad de Seattle se cogía un buen resfriado, lo que tenemos ahora encima de la mesa es un escenario de interdependencias mundiales absolutamente sobrecogedor.
¿Política o literatura? ¿Bienestar o consuelo? Volveremos sobre esto.
Publicado el 21 de enero de 2009 a las 12:39 en Literatura y derivados | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)
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